La “Teoría de las ventanas rotas” aplicada a la limpieza del hogar

Somos animales de costumbres, una vez hemos creado el hábito repetimos patrones diarios. Por la mañana nos despertamos, desayunamos, hacemos la cama, llevamos a los niños al colegio, trabajamos, comemos, hacemos deporte y limpiamos, pero ¿cuándo sacamos el tiempo para organizar nuestro hogar?

Si eres el tipo de persona que al finalizar tu jornada te sientes saturado por todo el trabajo y cuando llegas a casa te abruman las tareas pendiente, aquí tenemos que aprender una lección importante para que esto mejore.

La teoría policial

Nos tenemos que remontar al mundo policial de la década de los 80 cuando George L. Kelling y James Q. Wilson comenzaron a investigar y cambiaron el método de actuar sobre sus investigaciones y procedimientos policiales. Sus experimentos fueron el resultado de lo que ya conocemos como la “Teoría de las ventanas rotas”.

La idea principal es que si se previene o se soluciona de forma casi inmediata los pequeños delitos, eso evitará que hayan delitos de más envergadura y asimismo, se ahorra tiempo y trabajo en solventarlos.

Imagina que en tu barrio, una vivienda o un local comercial está deshabitado y a las semanas observas que por fuera se ve suciedad y aparece una ventana rota, si no se arregla al poco veremos cómo aparecen más desperfectos, y en tu barrio aumentará el vandalismo y la suciedad. Es como una plaga, se contagian los elementos de alrededor, creando suciedad y abandono.

Aplica esta teoría a tu día a día

De normal encendemos el botón automático, nuestro ritmo de vida es abrumador y asumimos muchos proyectos y responsabilidad, cuando notamos que no llegamos nos entra el pánico y enfocamos nuestra energía en cosas que creemos importantes, pero perdemos el rumbo.

Y aquí es donde tenemos que parar y reconducir la situación. Tomar el control, delegar  y priorizar.

Consejos BISSELL

Desde BISSELL te recomendamos que distribuyas el tiempo para reparar esas “ventanas rotas”.  Es decir, por la mañana, haz la cama, incluso cuando tengas más cosas que hacer. Si empiezas por tu habitación genera una mejora considerablemente y el orden se inicia por un punto importante, tu dormitorio.

Tras el desayuno, recógelo, no es necesario dejar la cocina impecable. Con el limpiador a vapor de mano Steamshot  podrás eliminar todo tipo de manchas e incluso líquidos pegajosos de forma rápida.  Si a la vuelta de tu jornada ves que está todo recogido y limpio la llegada será más armoniosa y te podrás dedicar a realizar otras tareas. 

No vale que te pegues la paliza recogiendo todo el fin de semana y luego, entre semana, por el agotamiento vas dejando las cosas sin recoger, y así continuamente. Y al final, no ves el momento de ordenarlo todo. ¿Te suena?

Si se rompe algo de casa, arréglalo en el menor tiempo posible. El cesto está lleno de ropa, despéjalo. Si el sofá se mancha saca el SpotClean y elimínala. Intenta hacer las cosas al momento y si no puedes, organízate para antes de acostarte hacerlo porque sino lo irás acumulando.

Y cuando poco a poco vayas cumpliendo, verás cómo esta rutina ya es un hábito y la casa se mantendrá en orden en menos tiempo y esfuerzo.

Recuerda: estas tareas se hacen todos los días, ya sea que estés ocupado o no. No lo dudes, cuanto mejor trabajo haces priorizando, menos cosas parecen perder el control en primer lugar.

Y si tienes ayuda extra estupendo, mi aliado es el Crosswave un tres en uno que aspira, friega y seca.

¿Qué rutina vas a empezar a cumplir? Si tienes alguna duda estaré encantada de ayudarte y, si te gusta el orden, no te pierdas nuestras próximas entradas.

 

Imágenes cedidas por Pixabay.

 

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